Lilia Aguilar y Rosa de Luxemburgo
Autor : Martin Chaparro
Fecha/hora de publicación: 14 de marzo de 2026 14:56:26
La diputada Lilia Aguilar intenta respaldar su postura para no apoyar una iniciativa de ley, citando a Rosa Luxemburgo, pero una lectura más completa del pensamiento de la revolucionaria alemana desmonta con facilidad ese argumento. Luxemburgo defendía la pluralidad dentro de los procesos revolucionarios, sí, pero nunca la utilizó como excusa para abandonar la lucha común ni para debilitar un proyecto popular frente a sus adversarios.
Por el contrario, en sus textos sobre la responsabilidad política de los movimientos obreros, Luxemburgo insistía en algo fundamental: la revolución exige coherencia, compromiso y responsabilidad histórica. Criticaba con dureza a quienes, desde dentro del movimiento popular, terminaban favoreciendo por cálculo o por ambigüedad a las fuerzas conservadoras.
Una idea recurrente en su pensamiento era que la libertad dentro de un proceso revolucionario no es licencia para sabotearlo, sino un ejercicio de crítica para fortalecerlo y hacerlo avanzar. En ese sentido, Luxemburgo advertía que los movimientos transformadores fracasan cuando sus propios aliados actúan con vacilación con oportunismo o con chantaje político.
Aplicado al contexto actual, la cita utilizada por la diputada pierde su sentido original. El debate y la pluralidad dentro de un movimiento como Morena y sus aliados es legítimo; lo que resulta cuestionable es utilizar esa pluralidad para justificar un voto que termina debilitando el proyecto de transformación que llevó al poder a esa misma alianza.
El Partido del Trabajo no llegó a las posiciones que hoy ocupa por sí solo. Llegó como parte de un movimiento histórico que millones de mexicanos respaldaron bajo la bandera de la Cuarta Transformación. Esa alianza no fue solamente electoral; fue un compromiso político con un proyecto de país.
Y aquí es donde el pensamiento de Rosa Luxemburgo resulta más incómodo para quienes hoy intentan invocarla selectivamente. Ella sostenía que la responsabilidad de los revolucionarios no es colocarse en una cómoda neutralidad cuando se toman decisiones históricas, sino asumir con claridad de qué lado están.
Porque cuando quienes se dicen parte de un movimiento transformador terminan obstaculizando las reformas que ese mismo movimiento impulsa, la pluralidad deja de ser un valor democrático y empieza a parecerse más a una forma de evasión política.
Si se quiere citar a Rosa Luxemburgo, habría que hacerlo completo:
la pluralidad fortalece a los movimientos populares cuando se ejerce con responsabilidad histórica, no cuando se utiliza para justificar decisiones que terminan favoreciendo a quienes siempre han combatido cualquier intento de transformación.
En política, como en la historia, no basta con citar a los revolucionarios: hay que estar a la altura de su compromiso.
Autor : Profesor Martin Chaparro
