Cd. Delicias, Chih. 19 de enero de 2022


Los pendientes : Por Luis Villegas Montes

Fecha/hora de publicación: 07 de enero de 2022 16:51:38

Cuanto nos depara el futuro siempre es un misterio, un arcano pendiente de develar. No obstante, la única forma de darle cierto sentido a la existencia, un atisbo de certidumbre, digamos, es creer que podemos torcer nuestro destino (aunque sea un tantito) como los capitanes de barco dirigen sus navíos: a golpe de timón, de olfato, de rumbo, de pericia; o, lo que es lo mismo: de voluntad, de intuición, de experiencia e inteligencia.

Así las cosas, este año, lejos de lamentarme porque no leí lo que iba a leer, lo que quería leer (nomás yo llevo seis libros a las vacaciones, pierdo uno y me traigo siete, ¡así nunca hijo mío!) y de hacer una glosa de lo que sí leí (el espacio no alcanza y ya habrá tiempo, esperemos), estos párrafos los dedico a hacer un sumario de mis pendientes inmediatos. Es decir, por este medio, me emplazo públicamente a mí mismo para que, cualquiera de mis escasos lectores (ya vamos en veintisiete, muchachos) me pueda decir cuando me vea: “¡eh, tú, pos no que...!“. Empezamos.

El primeritito es adelgazar. En otros lados he escrito esa frase memorable de mi compadre César Jáuregui que decía: “yo soy talla treintaiséis, pero en la treintaiocho me siento a toda madre“ (ahorita ha de andar como en la cuarentaicuatro), así yo; yo era veintiocho allá por mis mocedades y ahorita el treintaiséis me cierra apenas; me abrocho un pantalón o una camisa y los ojales me pelan tamaños ojotes; las costuras apretarían los cachetes (si tuvieran) y, si se pudieran reír, se carcajearían. Así que lo primero, primero, primero, es dejar de tomar cerveza y hacer las tres comidas fuera de casa; y lo segundo, comer más verdura, menos carne, beber más agua y comenzar a hacer ejercicio; mínimo caminar, trotar, correr, arrastrarse penosamente, seis kilómetros por día. Mínimo.

Y hablando de ejercicio, eso me lleva al tercer pendiente. La ida a Santiago de Compostela. Todo enero, lo vamos a dedicar a planear el viaje. Lo conjugo en plural no como la famosa mosca aquella de “¿vamos?“, sino con la certidumbre de que así será, siempre cuando y Dios quiera. Confiemos en que sí, total, la ida tiene una pizca de misticismo y un mucho de fervor. A la aventura, ya se apuntó mi amigo, el Lic. Alejandro Tavares Calderón, quien incluso me avitualló con un adminículo electrónico de lectura, por aquello de que no ande yo cargando una biblioteca en físico... como la vez pasada.

Otro que dijo que sí (vamos a ver si no se nos rompe), es el Lic. Juan Enrique López, mejor conocido como el “Lengua de Hacha“; quien en alguna reunión expresó su intención de sumarse a esta caravana mínima de tres, porque el otro que ya expresó su anuencia fue el Adolfo. O séase, con esos tentativamente ya vamos cuatro.

De este modo, quienes quieran ir, sería necesario que se acercaran a quien esto escribe, o a Lic. Tavares, para manifestar sus devotas intenciones y estar en aptitud, a más tardar en febrero, de organizar el evento pues, aunque no lo crean, tiene su cierto grado de dificultad: impedimenta, viaje ida y vuelta a Europa, reserva de trenes, hospedajes, etc.

Para ese fin, junto con los seis kilómetros diarios, estoy pensando en ir a San Judas, a pie, una vez al mes (debo como seis mandas, solo Dios y yo sabemos el porqué); quienes se quieran sumar a esas jornadas pías, favor de contactarme. Por lo pronto, la gente del despacho del Lic. Granados (la famosa “Tortuga“ de inquieto dormitar) y aquellos otros que han trabajado a su lado en multitud de menesteres los últimos meses no se hagan los disimulados. Están notificados (Luisito, tú también, no te hagas).

Pendientes hay más, pero el espacio se agota. Solo me resta desearles a todos mis lectores un maravilloso 2022; que Dios los guarde y los guíe, que no nos deje de su mano; que haya sueños, muchos sueños, por cumplir y que se cumplan; que la vida nos alcance y nos sea plena; un abrazo muy cálido y aquí seguimos.

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