Cd. Delicias, Chih. 15 de diciembre de 2018


Inaugura Corral Museo de César Duarte en la Casa Chihuahua de la Ciudad de México

Fecha/hora de publicación: 25 de noviembre de 2018 12:16:18

Por: Ernesto Avilés Mercado

A tan solo unos días de que Andrés Manuel López Obrador, se convierta en el presidente número 85 de la República Mexicana, después de su triunfo electoral con el 53% del total de los votos emitidos en la pasada elección, y con el número de diputados locales y federales así como la mayoría de los senadores, suficientes para la aprobación de nuevas leyes, incluso para reformar la Constitución, sus acciones y declaraciones han cambiado por completo el panorama político y social del país, pero sobre todo, han modificado las expectativas que se habían construido a partir de la llamada IV transformación.

El regreso de los militares por la puerta grande para hacerse cargo de la seguridad del país, ante la evidente incapacidad de las fuerzas policiacas locales y federales, han desatado reacciones entre numerosas organizaciones sociales y algunos gobiernos como el de Chihuahua y Jalisco, manifestando su total rechazo y no aceptación a esta pretensión, alegando violación a la soberanía estatal, advirtiendo que entraríamos a un callejón sin salida, donde la militarización, será el sinónimo de pérdida de libertad y violación permanente a los derechos humanos.

Los miles de recursos económicos que desde décadas se han destinado año con año para mejorar la calidad de la seguridad pública, en temas de capacitación y mejoramiento de infraestructura, han sido desviados por lo gobernantes en turno, aunado a una permanente corrupción entre los cuerpos policiacos y las diferentes bandas del crimen que opera en prácticamente todo el país.

Para grandes males, grandes remedios, y la carga enorme que representa para el nuevo gobierno el tema de seguridad, deberá ser atendido con las mejores instituciones que tenemos en el país, como son el Ejército y la Marina, porque no tenemos más, aunque se corra el riesgo de que la corrupción pueda también corroer las entrañas de las fuerzas armadas.

Es mera ilusión el pensar que las cosas van a cambiar tan solo por el hecho de que se presente una nueva alternancia en la presidencia de la República; los cambios deben ser de fondo y de manera gradual y para asegurar que se cumplan y permanezcan, es necesaria la presencia de los militares, que están formados para el cumplimiento de órdenes y no para discutirlas.

Que existe un riesgo importante de militarizar la seguridad pública; es claro, pero también hay que decir que los homicidios que se cometan en el país, a partir del primero de diciembre, empezaran a contabilizarse en contra de Andrés Manuel López Obrador y será su total responsabilidad el hacer todo cuanto sea necesario para asegurar que la paz se incremente a costa de bajar la violencia.

En el caso concreto de Chihuahua, la responsabilidad es totalmente del Gobernador Javier Corral, aunque pretenda culpar a la federación de su incapacidad para atender la violencia; su apuesta principal es permitir que dos personajes no chihuahuenses, formados en otras partes del país, se hagan cargo totalmente de la seguridad en el Estado.

Cesar Augusto Peniche Espejel, fiscal general y Oscar Alberto Aparicio Avendaño comisionado de seguridad pública en el Estado, al término de sus encargos, regresarán a sus lugares de origen y posiblemente jamás regresen a Chihuahua; de tal forma que no les importa lo que lleven a cabo, finalmente no vivirán aquí para enfrentarlo.

El llamado Borrón y cuenta nueva que pretende llevar a cabo el nuevo presidente con los funcionarios corruptos del pasado, donde no está incluido César Duarte Jaquez, ex gobernador de Chihuahua, será puesto a consideración de la ciudadanía, mediante una consulta popular, que tendrá las mismas características de la pasada consulta del aeropuerto, la cual marcará la pauta a seguir por parte del nuevo gobierno, respecto de los corruptos del pasado.

Andrés Manuel López Obrador ha dicho que el 80% de la estrategia en contra de la violencia en el país, estará basado en el desarrollo económico y la atención al desarrollo social y prioritariamente en abrir oportunidades a los jóvenes y no perder el tiempo en confrontaciones y darle prioridad al cumplimiento de sus compromisos.

La crítica que permanece en Chihuahua es que la prioridad máxima de Javier Corral es en contra de Cesar Duarte, pero que no debe ser la única actividad del gobierno, porque van dos años de persecución y nada de desarrollo, pero si mucho de proyección político-personal del gobernador a costa del estancamiento del Estado y como pintan las cosas, nuevamente en confrontación con el próximo presidente en turno, lo que representaría que otra vez nos mantuviéramos al margen de los apoyos federales...ojala y no!

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